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¡Viviendo Eternal!
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¡Viviendo Eternal!

Por Pastor Bill Taylor

Una publicación de My Father's House, inc. Volumen 5: Edición 4

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por Su vida. (Rom5:10)  Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a Sí Mismo por mí. (Gál 2:20)

 Todos los que leen la Biblia para servir los propósitos de ellos mismos en vez de los de Dios, salen con sus propias versiones heréticas de “cristiandad.” La única forma de entender la Biblia correctamente es en decir, “Jesús, enséñame lo que Tú quieres decir por Tu Palabra.” El único que puede interpretar la Palabra correctamente es el Espíritu quien lo escribió y tú tienes que buscar los propósitos de Dios, no los tuyos si vas ha entender Su Palabra apropiadamente.

 En cuanto a los propósitos de Dios, Pablo dice, “Yo he estado apartado para el evangelio de Dios, que Él había prometido antes por Sus profetas en las Santas Escrituras,” (Rom1:1-2) También, “Y al que puede confirmaros según mi evangelio  y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe” - (Rom16:25-26) En estos dos versos Pablo enseña que el evangelio está revelado en las escrituras. Pero lo que muchas iglesias y cristianos no entienden es que, no había un Nuevo Testamento cuando Pablo dijo eso. El evangelio tuvo que ser revelado en el Viejo Testamento. Fue profetizado por Dios en el Viejo Testamento lo que el evangelio iba ha ser. Pero hoy mucha gente está tratando de definir el evangelio por lo que dice el Nuevo Testamento, quienes están pervirtiendo las escrituras del Nuevo Testamento en algo diferente de lo que Dios propuso que el evangelio iba ser en el Viejo Testamento. Pues ellos han salido con un evangelio herético porque su doctrina no está de acuerdo con las escrituras proféticas. El Nuevo Pacto es entendido correctamente, solamente cuando está de acuerdo con las profecías de lo que estaba prometido de ser. El Nuevo Pacto solamente puede ser ortodoxo si está de acuerdo con lo que el Viejo Testamento dice que debe ser. De otro modo los Judíos hubiesen estado bien en rechazar Cristiandad y decir que no está de acuerdo con las escrituras. Pero la iglesia del primer siglo probó que la Cristiandad del Nuevo Pacto era una realización de las escrituras del Viejo Testamento. Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los Profetas, Él (Jesús) les declaraba en todas las Escrituras lo que de Él decían. (Lc24:27) Porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los Judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo. (Hch18:28) *Nota: Varias Escrituras (o ciertas palabras de la escritura) citadas en esta edición han sido traducidas en Español de acuerdo a la Biblia “Nuevo King James” de Inglés.

 Y acerca del mismo Nuevo Pacto, “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá -- No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos rompieron Mi pacto, aunque fui Yo un marido para ellos,” dice el Señor. “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días,” dice el Señor: “Pondré Mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y Yo seré a ellos Su Dios, y ellos serán Mi pueblo.” (Jer31:31-33) “Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: ‘Conoce al SEÑOR,’ porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el SEÑOR; porque perdonaré la maldad de ellos, y no Me acordaré más de su pecado.” (Jer31:34) “Y pondré dentro de ustedes Mi Espíritu, y haré que caminen en Mis estatutos, y guardarán Mis juicios, y los harán. (Eze36:27) ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos para guardar Tus estatutos! Hazme caminar por la senda de Tus mandamientos, porque en ella tengo delicia. (Sal 119:5,35) El Salmista está orando que Dios le cause ha caminar en Sus estatutos. Y Dios le contesta su oración con, “Haré que caminen en Mis estatutos.” (Eze36:27) Y eso está cumplido verdaderamente en la Cristiandad del  Nuevo Pacto.

 En el Nuevo Pacto Dios nos dio el Espíritu Santo para no solamente saber lo que tenemos que hacer pero también tener el poder de hacerlo y hasta ser “causados” de hacerlo. Para estar verdaderamente en el Nuevo Pacto de Cristiandad después que te arrepientes y seas perdonado por tus pecados, debes recibir el Espíritu Santo para que ahora puedas caminar en una forma que complace a Dios. Esto no quiere decir que tú nunca pecarás otra vez. Quizás te tropieces ocasionalmente y te arrepentirás, pero hablando en general, tú debes de estar haciendo lo mejor que puedas para llegar a perfección. Una cosa que es claramente obvia del Nuevo Testamento, es que Jesús nunca pecará, el Espíritu de Dios nunca pecará y no hay ninguna manera posible para que tú peques mientras estés en el Espíritu. (1Jn3:5-6;5:18) Tú tienes que estar fuera del Espíritu para pecar. Pues, el objeto de un Cristiano verdadero es de mantenerse en el Espíritu, Quien te causará a caminar en obediencia a Dios y estar sin pecado. Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. (Gál 5:16) Todo aquel que es nacido de Dios, no peca. (1Jn3:6) Por lo tanto, la realización de las profecías del Viejo Testamento, en cuanto a lo que los Cristianos del Nuevo Pacto deben ser, es que ellos serán una gente llena del Espíritu Santo de tal manera que ellos conocerán la voluntad de Dios, harán la voluntad de Dios, serán dirigidos por el Espíritu de Dios y ellos serán una gente santa, una gente predominantemente sin pecado porque Dios por Su Espíritu causará que nosotros caminemos en Sus estatutos. El pecado solamente es accidental para un verdadero Cristiano del Nuevo Testamento. 

Pero otro problema causado por no entender correctamente las escrituras es, que muchas iglesias de hoy piensan que cuando ellos empiezan la carrera ya han llegado a vida eterna en el sentido de inmortalidad. Los que siguen este error creen que cuando admiten que Cristo es el Hijo de Dios, entonces ya están salvos y tienen vida eterna. Y una vez que estás “salvo” no puedes perder la vida eterna porque es, después de todo, ¡eternal! Esta herejía es actualmente muy contraria a lo que las enteras escrituras enseñan. Sana doctrina bíblica exige que todos creyentes deben, aunque después de ser “salvos,” ser diligentes para llegar al Reino de Dios, (2Pd1:10-11) mientras la falsa suposición en creer que tú ya lo as obtenido produce un comportamiento “tibio,” y una falta de diligencia. “¿Porqué tengo yo que esforzarme en obtener lo que ya tengo o ser diligente a mantener lo que no puedo perder?” Pues este tipo de doctrina produce la misma cosa que Jesús reprende cuando Él le dice a los Laodiceos, “Yo te vomitaré de Mi boca, si no se arrepienten y se ponen celosos por las cosas de Dios.” (Apo3:15-19) Jesús requiere que seamos calientes o fríos. Él no va ha aceptar lo tibio. (Apo3:15-16) Cualquiera doctrina que contradice lo que Jesús requiere no es ortodoxa. Es una doctrina falsa y una herejía.

Doctrina afecta la conducta. Doctrinas buenas causan buena conducta en esos que las creen. Doctrinas malas producen conducta mala así como un árbol malo produce fruta mala. (Mt7:17) En esa base sola, nosotros podemos probar que la doctrina de “una vez salvo, siempre salvo” es doctrina mala porque tiende a producir un comportamiento que no tiene cuidado de no pecar, cuando personas piensan que pueden continuar en pecado y no perder su salvación, mientras Jesús nos enseña, Si tu ojo derecho te hace caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te hace caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. (Mt5:29-30) De acuerdo a Jesús, tú tienes que cortar tu pecado si quieres ir al cielo, pero la gente que cree en “una vez salvo, siempre salvo” no creen esto. Como ellos creen que su salvación no puede ser perdida, entonces no es necesario dejar de pecar. También por su seguridad falsa, los creyentes de “una vez salvo, siempre salvo” tienen la tendencia de ser tibios y Laodiceanos, en vez de “proseguir a la meta” como enseña Pablo. (Fil 3:12) Dios quiere que Su gente sea diligente en hacer firme su vocación y elección. (2Pd1:10) Ellos tienen que ser celosos, fervientes en Espíritu, (Rom12:11) y cuidadosos en mantener su buena relación con Dios. La Biblia enseña que no es simplemente el que empieza la carrera que gana. No es el que sé gloria cuando se pone su armadura, sino que es el que puede regocijarse cuando se quita su armadura. (1Rey20:11) ¡Es el que gana la batalla que tiene el derecho de gloriarse! Es el que gana la carrera quien obtiene el premio. ¿No sabes que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corre de tal manera que lo obtengas. (1Cor9:24) No es como tú empiezas la carrera pero como la terminas. Y esto es lo que Pablo enseña, “Que yo pueda terminar mi carrera con gozo.” (Hch20:24) Él tiene el derecho de celebrar al final de la carrera. (2Tim4:7) Porque antes él dice, “No que yo ya lo haya alcanzado.” (Fil 3:12) ¡Qué diferente es la actitud de Pablo a la de los Bautistas que creen en “una vez salvo, siempre salvo!”

 Hay un misterio sobre la vida eterna que la mayoría de los cristianos con temporarios no entienden, que en las escrituras “vida eterna” no está siempre usado para significar “inmortalidad.” Cuando las escrituras hablan de vida eterna, en algunos casos, ellos están hablando de una forma de vida. Hay sitios donde la Biblia sí usa “vida eterna” para significar inmortalidad y eso debe ser discernido de los sitios donde no está usado así. Jesús es el Único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible. (1Tim6:16) Entonces cuando Jesús dice, “El que cree en Mí tiene “vida eterna,” (Jn5:24) Él no quiere decir “inmortalidad.” Tú y yo no tenemos inmortalidad todavía, y esto es obvio como en, Y por esto también gemimos, deseando fervientemente ser revestidos con nuestra habitación que es celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; no porque quisiéramos ser desnudos, sino más revestidos, para que mortalidad sea absorbida por la vida. (2Cor5:2-4) Nosotros gemimos buscando la inmortalidad que nosotros no tenemos todavía. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; pues lo que alguno ve, ¿por qué esperarlo? (Rom8:24) Tenemos la esperanza de inmortalidad pero no la tenemos todavía. La redención de nuestro cuerpo es inmortalidad. Eso es de lo que Pablo está hablando cuando él dice, “Yo prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Si en alguna manera llego a la resurrección de entre los muertos.” (Fil 3:14,11) La resurrección es inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: “Sorbida es la muerte en victoria.” (1Cor15:54)

Inmortalidad es una meta que todavía no sé ha obtenido por nosotros. ¿No sabes que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corre de tal manera que lo obtengas. (1Cor9:24) Todo aquel que compite para el premio, de todo se abstiene. (¿Cómo está “una vez salvo, siempre salvo” de acuerdo con esto? Si no corres y continuas a correr apropiadamente, no vas a llegar a “inmortalidad” y eso quiere decir que no vas a ser salvo al final.) Ahora ellos lo hacen para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. (1Cor9:25) Así que, yo de esta manera corro: no como a la ventura; de esta manera peleo: no como quien golpea el aire. (1Cor9:26) Pablo no ha acabado la carrera todavía, pero él sabe lo que está persiguiendo: “inmortalidad.” Y él sabe como correr para ganar. Pero gente que ya cree que ha ganado la carrera, ha perdido la razón para correr. Si ellos ya han ganado la carrera, como en “una vez salvo, siempre salvo,” no hay nada más para seguir corriendo. Porque nosotros sabemos que no hemos ganado la carrera todavía y por eso es que ¡corremos en tal manera para ganarla! Así que esos que piensan que no pueden perder su salvación, no guardarán su salvación. Pero los creyentes que saben, “Yo puedo perder mi salvación si no tengo cuidado,” la guardan y la protegen cuidadosamente para inmortalidad. La mentira de “una vez salvo, siempre salvo” deshace la Verdad que tienes que vivir tu vida y correr tu carrera en tal manera de obtener si esperas llegar a la meta final de salvación que es ¡inmortalidad! Pues Pablo dice, Sino que disciplino mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, cuando yo le he predicado a otros, yo mismo venga a ser eliminado. (1Cor9:27) Es obvio que Pablo no considera la salvación de ser algo que no puede ser perdida. Él está muy firme aquí enseñando que aunque él, un apóstol, puede perder su salvación si él no vive bien. También, Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Y también el que compite como atleta, no es coronado si no compite legítimamente. (2Tim2:4-5) Otra vez Pablo está enseñando que salvación es una lucha y una carrera que tiene que ser corrida con cuidado – queriendo decir que hay reglas que mantener. Y si tú vas a ganar la carrera y llegar a inmortalidad, ¡tú tienes que competir bien! Pero Jesús dice, “Si crees en Mí, tú tienes vida eterna.” (Jn3:15)

 Para interpretar esta escritura bien, tú tienes que primero cualificar la palabra “creer” porque tú tienes que creer en Jesús en la manera que Dios interpreta creyendo y no de acuerdo a lo que hombres dicen que quiere decir creyendo. Los demonios “creen” y tiemblan pero ellos no tienen vida eterna. (Stg2:19) Así que hay un tipo de “creer” en que Jesús está hablando el cual te hace obediente a Cristo, no como en, “¿Por qué Me llamas, Señor, Señor, y no haces lo que Yo digo?” (Lc6:46) Pues si Él es en verdad tu Salvador, si tú verdaderamente crees que Él es tu Señor, tú harías las cosas que Él dice que hagas. “El que Me ama, Mi Palabra guardará; y Mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos Nuestra morada con él.” (Jn14:23) Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (1Jn5:11-12) Tú tendrás vida eterna solamente si tú amas a Jesús y guardas Sus mandamientos. ¡Esa es la manera de “creer” que da vida eterna! Tú permaneces en Su amor, y Él permanecerá en ti solo si guardas Sus mandamientos. (Jn15:10) El que tiene al Hijo tiene la (eterna) vida. (1Jn5:12) Pero vida eterna, como está dicho aquí, no es inmortalidad. Vida eterna es Jesús viviendo Su vida en ti. Es una manera de vida que viene del Espíritu eterno de Cristo causándote a vivir una vida como Cristo que llega a inmortalidad. Es viviendo en una manera que está centrada en la voluntad de Dios y en las cosas eternales, en contrario a vida temporal que se enfoca en este mundo y en cosas temporarias, como los placeres de la carne, necesidades, orgullo, éxito mundano y tales. 

Todo en este mundo es temporal y va a terminar y cosas que terminan en un sentido, mueren. Así que si tu vida es toda sobre las cosas temporarias que están muriendo, tu “vida” es verdaderamente “muerte,” como en, Pero la que vive en los placeres está muerta mientras vive. (1Tim5:6) Ella está viviendo en muerte aunque ella parece estar viva porque las cosas que ella sirve van todas a terminar en muerte y ella va a terminar con esas cosas. Tú no puedes vivir la clase de vida eterna y estar sirviendo cosas temporarias. No puedes servir a Dios y a las riquezas. (Mt6:24) Entonces en este sentido la vida eterna es una manera de vivir. Es una vida que procede del Espíritu eterno y vivo de Cristo. El Espíritu de vida eterna te va a causar a vivir en tal manera que es agradable a nuestro Dios eterno. Él pondrá los intereses de eternidad en tu corazón y te dará la gracia de vivir para que tus atenciones estén concentradas en las cosas eternas que te llevarán a inmortalidad. Mientras que el espíritu que está en la vida temporal llevará la gente al infierno. No es de Dios, pero es de muerte y te lleva a muerte.

Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida -- la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y les anunciamos a ustedes esa vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó-- (1Jn1:1-2) Aquí Juan está hablando de Jesús, no en el cuerpo resucitado, pero “desde el principio” que quiere decir en Su cuerpo mortal. Él no está hablando de inmortalidad pero de la vida que él vio a Jesús vivir. Y él dice que lo que ellos vieron en Jesús era una clase de vida que es eterna, como en, Aquella fue la Luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo a este mundo. (Jn1:9) En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. (Jn1:4) Jesús vivió una vida para Dios, aun en Su cuerpo mortal. (Para morir en la cruz Él tuvo que estar en un cuerpo mortal.) La vida que Él vivió no estaba envuelta en propósitos mundanos ni temporales. La vida que Cristo vivió era completamente para los eternos intereses Celestiales. Y claro que los intereses Celestiales son eternales porque el Cielo es eternal, la Palabra de Dios es eternal, el amor de Dios es eternal y todas las cosas que tienen que ver con la vida que es vivida en Dios – para Dios – y en el Espíritu de Dios son eternas. Y si vives una vida que principalmente tiene que ver con las cosas eternas, la apropiada recompensa sería inmortalidad. Pero la paga del pecado es muerte y si escoges vivir una vida temporal, sirviendo cosas que van a terminar, y no son eternas y no son de Dios, entonces la recompensa apropiada de esa vida temporal, que tiene que acabarse, es muerte. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne, pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. (Rom8:5-6) El que “cree” en Jesús de acuerdo a la definición de Dios de “creencia” vive por las mismas cosas eternas que Jesús vive – y así  ese tiene vida eterna y está viviendo la clase de vida de Jesús que llega a “inmortalidad.” El cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que por paciente continuación en bien hacer, buscan gloria, honra, e inmortalidad. (Rom2:6-7) El que “cree” en Jesús en verdad, vive la clase de vida que Jesús vive. Y, “El que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá.” (Jn11:25) Tu cuerpo puede morir pero Jesús te va a dar un cuerpo nuevo. Él te va a llevar dentro de la inmortalidad porque tu vida fue vivida para las cosas de Dios y las cosas eternas así que Él te va a recompensar con la recompensa apropiada que es inmortalidad.

 Cuando Jesús dice, “El que cree en Mí tiene vida eterna.” Él quiere decir que los creyentes verdaderos han entrado a una forma de vida establecida en el amor de Dios, la eterna voluntad de Dios, el servicio de Dios y la Palabra eterna de Dios. Entonces cuando alguien dice, “Yo estoy salvo porque yo creo en Jesús” está bien preguntar, “¿Pero que clase de vida estás viviendo tú? ¿Estás viviendo una vida temporal?” Si lo estás, eso no es el Espíritu de Cristo en ti, y tener mentalidad carnal o vivir la vida temporal es muerte, (Rom8:5-6) porque aunque tú dices que crees en Jesús tú no estás viviendo para Jesús ni viviendo la clase de vida que Jesús vive. (Gál 2:20) Pero si tú reclamas que tienes vida eterna y estás viviendo para Jesús, entonces tu vida debe ser vivida en la manera que Jesús vivió; como Él es, así somos nosotros en este mundo (1Jn4:17) Porque la vida eterna que está en Él es la vida que debe estar en nosotros. Y esa vida es una manera de vivir. No es cuanto tiempo vivimos pero cómo vivimos y para qué vivimos.

Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: “Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida.” (Hch5:19-20) ¡Vida eterna es viviendo para eternidad! Este es el evangelio de acuerdo a Jesús. Vida eterna es la manera que vivimos; viviendo para cosas eternas. Nuestros intereses no están aquí abajo, no son temporales. Nuestros intereses están en el Cielo. “Sentados en los lugares Celestiales en Cristo Jesús” (Efe2:6) Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. (Col 3:3) Nosotros hemos puesto nuestras afecciones en las cosas de arriba donde está Cristo – las cosas que son importantes a Él. Esa es la esencia de vida eterna. Mientras que los que viven su vida para las cosas de aquí abajo o cosas temporales no poseen vida eterna porque si la tuviesen ellos la vivirían. Es una verdad fundamental del evangelio, que si tienes vida eterna tú vas a vivir para las cosas de eternidad, no vivir para siempre en sí, pero para vivir por propósitos eternos los cuales te guían a la recompensa de inmortalidad. ¡Porque si estás viviendo para servir los intereses de un Dios inmortal, Él te va a recompensar por llevarte a Su casa inmortal!

 Lo que Juan quiere decir cuando él dice, “¡Nosotros les anunciamos ha ustedes esa vida eterna la cual estaba con el Padre y se nos manifestó!” (1Jn1:2) es que hemos visto esa clase de vida eterna en Cristo, Y ahora, hijitos, permanezcan en Él, para que cuando Se manifieste, tengamos confidencia, y no ser avergonzados ante Él en Su venida. Si saben que Él es justo, saben también que todo el que hace justicia es nacido de Él. (1Jn2:28-29) Practicando justicia es vivir la vida eterna. Y, No se asombren, mis hermanos, si el mundo los odian. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos. (1Jn3:13-14) ¡Él está hablando de un modo de existir que es vida al opuesto a un modo de existencia que es muerte! En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia no es de Dios, ni él que no ama a su hermano. No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. Y ¿por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. (1Jn3:10,12) Caín pregunta, “¿Soy yo acaso guardia de mi hermano?” ¡Jesús dice que debemos ser guardias de nuestro hermano! “¡Abel era tu hermano menor Caín, y tú deberías haber vigilado sobre él, tú deberías de haber ayudarlo! Tú hiciste algo terrible cuando lo mataste.” Si vida eterna permanece en ti, tú no vas a odiar la gente o ayudar el diablo a matar la gente porque vida eterna es el oposito de muerte y trabaja para conquistar la muerte. Dios llama la muerte nuestro ultimo enemigo y pronto la muerte va a ser destruida. (1Cor15:26) ¿Cómo puede la gente que ama la vida servir la muerte? ¿Cómo puede la gente que ama la vida estar cooperando o siendo aliado con muerte? Ellos no pueden. Si odias o deseas matar a alguien tú eres un colaborador con la muerte. Los que tienen “vida eterna” tienen que estar opuestos a la muerte.

La muerte trabaja junto con pecado. Muerte tiene el derecho de atacar un pecador. Porque la paga del pecado es muerte. (Rom6:23) Por lo tanto la muerte será eliminada cuando el pecado sea eliminado. La muerte no puede ser eliminada hasta que el pecado sea eliminado porque muerte es la fuerza para remover el pecado (desobediencia a Dios) del universo. El último enemigo que va a ser destruido es la muerte. (1Cor15:26) Antes que Dios destruya la muerte Él tiene que destruir el pecado. Jesús ha venido para destruir las obras del maligno. (1Jn3:8) Eso quiere decir que Él ha venido a destruir pecado. Cuando Jesús destruya toda desobediencia a Dios, la muerte no podrá servir mas ningún propósito. No habrá ninguna razón para la muerte porque no habrá pecadores para matar. Cuando todos son obedientes no hay más pecado y  no hay nadie que condenar a muerte. Ahora, ¿es muerte tu enemigo? Sí. Pero si muerte es tu enemigo, ¿cómo puedes vencer a él? ¿Teniendo un servicio de sanidad? Eso no lo va hacer porque mientras el pecado este alrededor, la muerte estará alrededor. Para deshacerte de la muerte, tienes que deshacerte del pecado. Entonces si la vida eterna está en ti, lo que está trabajando en ti está deshaciéndose de pecado. Deshacer de pecado en ti, deshacer de pecado en los hermanos, y deshacer de pecado en el universo. Si tú te deshaces del pecado, Dios va a deshacerse de la muerte. Si vida eterna está en ti, esa clase de vida quiere que la gente viva de tal manera de que no mueran. Tú quieres que la gente viva eternamente, porque vida eterna es el enemigo principal de la muerte. Entonces antes que puedas poner la muerte a morir, tienes que poner pecado a muerte – revelar el pecado – causar que la gente se arrepientan de pecado – trabajar para que la gente pare de pecar – enseñarles el camino de Dios, el camino de fe, el camino del Espíritu Santo – cuando hemos puesto el pecado a muerte, ¡Dios puede poner la muerte a muerte!

  Si tus intereses están en pecar entonces sabemos que la muerte permanece en ti, no la vida eterna. Si tus intereses son contra el pecado entonces sabemos que vida eterna permanece en ti. ¿Qué es el propósito del amor? Amor quiere salvar. Pero si tú quieres salvar la gente, tú tienes que deshacerte del pecado de ellos. Si tú amas y quieres sanar la gente, saca el pecado fuera de sus vidas. Pues el amor trabaja para eliminar el pecado porque amor quiere salvar. Nadie que odia a su hermano tiene vida eterna en él. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo aquel que odia a su hermano es homicida; y saben que ningún homicida tiene vida eterna permaneciendo en él. (1Jn3:14-15) ¿Está Juan hablando de cuanto tiempo tu vives o, está él hablando de cómo tú vives? Juan sabe que, El que cree en Jesús tiene vida eterna. Pero vida eterna se manifiesta en la manera que tú vives. Así que podemos ver en la manera que tú vives si tienes vida eterna o no. ¡No puedes solo decir que la tienes, pero tú tienes que vivirla de una manera en que nosotros la podemos ver! La vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y les anunciamos a ustedes esa vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó. (1Jn1:2) Podemos ver lo que no es de vida, por ejemplo, uno que odia su hermano no tiene vida eterna porque él está buscando la destrucción de su hermano, mientras que la vida estuviera tratando de salvar al hermano. Y cualquiera que le miente a su hermano no tiene vida porque, “El diablo es el padre de mentiras y ha sido homicida desde el principio.” (Jn8:44) Aunque mentiras puedan evitar herir los sentimientos, ellas destruyen almas. Mentiras no tienen nada que ver con vida eterna. ¡Las mentiras son de muerte!

 Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó en este día a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir cilicio; y he aquí gozo y alegría, (Dios mandó juicio sobre Jerusalén y en vez de arrepentirse la gente fiestaron matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: “¡Comamos y bebamos, porque mañana moriremos!” Esto fue revelado a mis oídos por el Señor de los ejércitos, “Ciertamente este pecado no os será perdonado hasta que muráis,” dice el Señor, Jehová de los ejércitos. (Is22:12-14) El espíritu que dice, “Es mejor que nosotros ‘vivamos la gran vida’ ahora porque vamos a morir,” ¡ese espíritu es muerte! El Espíritu que dice, “No tenemos que ‘vivir la gran vida’ ahora. Nosotros tenemos para siempre para disfrutar nuestras vidas con Dios. Nosotros podemos sufrir ahora. Nosotros podemos poner los placeres al lado para hacer cosas más importantes porque vamos a vivir con Dios eternamente y ¡tendremos bastante gozo después!” Ese es el Espíritu de vida eterna. ¡Estos son dos espíritus opuestos! La persona que tiene fe que Dios le está dando un sitio en eternidad cree, “Yo no necesito coger mi recompensa ahora. Yo tengo bastante tiempo para disfrutar mi recompensa después.” La persona que dice, “Es mejor que yo tenga mis placeres ahora,” cree que no hay recompensa donde él va a ir. Los que están muertos espiritualmente tienen una “fe” que ellos tienen que complacerse ahora porque esto es lo único que ellos van a tener. Y ellos actúan en esa “fe” y por eso es que ellos tratan de vivirse su vida ahora. Porque ellos saben que a donde ellos van ellos no van a poder vivirse después. Pero los elegidos, los verdaderos creyentes, saben que a donde ellos van, va haber más gozo de lo que hay aquí y va haber una gran recompensa en nuestro futuro. Pues por mi fe y el conocimiento que al cielo es donde voy a ir, yo puedo desquitarme de los placeres temporales para vivir para las recompensas eternas. Y eso ilustra una diferencia mayor entre los dos espíritus.

 Pues la Palabra de Dios nos enseña que el evangelio está malinterpretado hoy cuando la gente piensa que, “cree en Jesús y tú tienes vida eterna” quiere decir que ellos han llegado a una inmortalidad futura. Entonces ellos actúan como si no hay nada más que hacer porque ellos ya la tienen, mientras que en realidad, nosotros tenemos una carrera que correr. Creyendo en Jesús nos abre una manera de vida que se enfoca en los valores eternos, pero tenemos que entonces vivir esa vida en tal manera que podamos llegar a inmortalidad. Vida eterna nos dirige a inmortalidad en la misma manera como la vida temporal dirige a muerte. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue justicia, piedad, fe, amor, paciencia, mansedumbre. Pelea la buena batalla de fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. (1Tim6:11-12) En este caso, echándole mano a la vida eterna quiere decir hacerse “sellado” permanentemente en la vida de Cristo que por supuesto, entonces nos garantiza inmortalidad. Solo si entramos permanentemente en vivir la clase de vida que es eterna, es como podremos tener la seguridad de inmortalidad.

Porque de esta manera una entrada será suplida a ustedes abundantemente dentro del Reino eterno de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. (2Pd1:11) Dios pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que por paciente continuación en bien hacer, buscan gloria, honra, e inmortalidad; (Rom2:6-7) Paciente continuación en bien hacer te lleva a la recompensa de inmortalidad. Dios da vida eterna a los que desean continuamente hacer bien ¡porque ellos tienen en sus corazones vivir en tal manera de llegar a inmortalidad! Pues para ser salvo, tú tienes que vivir la clase de vida eterna – ¡obedeciendo al Espíritu de Cristo! Y en esto Jesús a contestado para nosotros las oraciones de los creyentes (santos) del Viejo Testamento; “¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos para guardar Tus estatutos!” (Sal 119:5) Él nos da el Espíritu Santo para que podamos vivir en el Espíritu, pacientemente continuando en bien hacer y así llegar a la recompensa de inmortalidad. 

 “Si, en la manera de hombre, yo he batallado en Efeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, “¡Comamos y bebamos, porque mañana moriremos!” (1Cor15:32) Pablo cita esto de “¡Comamos y bebamos, porque mañana moriremos!” (Is22:13) ¡Si no hay vida eterna es tonto vivir como si la hay! Si no hay inmortalidad para venir debemos de estar disfrutando lo que tenemos porque esto es todo lo que obtenemos, y sería tonto dejar los placeres de hoy para nada. Pero hay una resurrección y hay una inmortalidad para obtener y hay un Espíritu de vida eterna que es una evidencia segura de la inmortalidad que viene – y esos que tienen fe están dispuestos a sacrificar esta vida vana y temporal para obtener la resurrección e inmortalidad de venir, el cual su fe ha tomado firme. Entonces aquí podemos ver otra vez la diferencia entre los que tienen fe que inmortalidad es nuestra recompensa si vivimos justamente, contra esos que no creen. Y para llegar a inmortalidad nosotros tenemos que sacrificar esta vida temporal y vivir para eternidad. Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará. (Lc17:33) La razón por qué sacrificamos y no vivimos para esta vida temporal es porque hay una vida mejor ofrecida para nosotros y si tenemos fe en Cristo la podemos obtener. Mientras que esos que no tienen esa fe, quienes no creen que hay una resurrección; no tienen razón para dejar esta vida si no pueden creer que hay una mejor de venir. ¡Sólo vive esta vida al máximo porque eso es todo lo que tienes! Eso defina los dos espíritus. Hay personas quienes están tratando de disfrutarse porque eso es todo lo que ellos creen que hay. Entonces hay personas quienes ven que en realidad hay un Cielo que ganar y un don de inmortalidad de ser concedido a nosotros ¡si vivimos en una manera que agrada a Dios! Ahora si no hay otra vida mejor, no hay sentido de sacrificar esta, pero sí hay otra vida mejor, porque si no hubiese una vida inmortal, no pudiera haber un Espíritu de vida eterna dirigiéndonos a vivir para esa vida.

Así que en este tiempo ¡dos espíritus existen! El espíritu de la vida temporal existe y está dirigiendo la gente a la muerte y al infierno. Pero el Espíritu de vida eterna también existe y Él está dirigiéndonos a inmortalidad y al Cielo. Ninguno de esos dos espíritus es ficción. Ellos ambos son espíritus reales, pero uno tiene un final y el otro no. Ellos ambos tienen una destinación, pero uno está destinado a terminar en muerte, y el otro continuará para siempre en vida. Si sigues el espíritu que terminará, tú terminarás con él. Si sigues el Espíritu de vida, tú continuarás adelante con Él ¡hasta la inmortalidad!

Esos que creen que siguiendo el espíritu de la vida temporal es la única manera, están creyendo una mentira porque hay otra manera. La mentira es que ellos no creen que hay otra manera. Cuando personas que claman ser “cristianos” siguen el espíritu de muerte, eso prueba que no tienen fe. A fin de que por la fe recibamos la promesa del Espíritu. (Gál 3:14) Ellos no quieren ceder esta vida porque en verdad no están seguros de la próxima. Pero en la otra mano porque hay una posibilidad de ir al cielo, ellos no quieren negar el Señor. Ellos están tratando de tener las dos cosas pero eso no trabaja. El hombre de doble mente no recibirá nada. (Stg1:7-8) Tú no puedes servir a Dios y a las riquezas. (Mt6:24) No vas a poder entrar al Cielo sin fe. Fe apropia la verdad que hay un Reino para ser ganado y decide que la promesa de Dios de inmortalidad vale tanto que estoy dispuesto a sacrificar todo en esta vida temporal para recibirla.

Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará. (Lc17:33) La vida temporal será perdida de cualquier manera. Eso es una verdad absoluta. Todos saben eso. Pecadores saben eso. Si la vida temporal va a estar perdida como quiera, ¿porqué no la inviertes, cédela a Dios, utilízala para Su gloria, que es tu servicio razonable? (Rom12:1-2) Y empieza a vivir como que estás en eternidad ya con tus intereses en cosas que son eternas – la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre. (1Pd1:23) Pon tus afecciones en las cosas de arriba, (Col 3:1-2) en el amor de Dios, a salvar las almas, en cumplir las profecías, en la gloria de Dios; todas las cosas que tienen que ver con vivir para Dios. Entonces cuando alguien té mire a ti ellos pueden decir, “Cuando yo te veo, yo veo a Jesús porque tú vives de la manera que vive Jesús.” Y si ellos están viendo a Jesús, ellos están viendo vida eterna – la clase de vida de Dios en ti. En los creyentes verdaderos, la gente puede ver una vida que está vivida en la manera del Reino de Dios, una vida que está vivida para la gloria de Dios y los propósitos de eternidad y ellos están viendo a Dios cuando ven eso. Pues nosotros “creyentes” llegamos a ser la manifestación de la presencia de Dios en el mundo – la vida de Dios – el templo del Espíritu Santo. Él es llamado también el Espíritu eternal (Heb9:14) porque Él vive eternamente y nos dirigirá a vivir para eternidad ¡en la misma manera como Cristo! La vida eterna es una manera de vida que llega a inmortalidad. Es una manera de vida que se puede ver e identificar. Y tú puedes reconocer los que tienen vida eterna por la manera en que ellos viven, por lo que es importante para ellos, por las cosas que ellos sacrifican y ponen al lado – los pesos y el pecado que tan fácilmente nos asedia. (Heb12:1) Hasta que tú entiendas la vida eterna, mucho de la Biblia no hace sentido. Por eso es que mucha gente piensa, “Si yo tengo vida eterna, ¿cómo puedo perderla?” Ellos no entienden que teniendo vida eterna no quiere decir que tienes inmortalidad. Vida eterna es una manera de vivir que te dirige a inmortalidad pero tú tienes que vivir esa vida y continuar en ella hasta el fin. Para llegar a la resurrección, tienes que despojar de todo peso, despojar de todo pecado, y correr tu carrera con paciencia. (Heb12:1) Tienes que hacer firme tu vocación y elección, tú tienes que ser diligente. (2Pd1:10) Tú tienes que acercarte a Dios (Stg4:8) y aguantarte firme a Cristo. (Col 2:19) Tú tienes que amar al Señor, amar Su Palabra, amar las cosas que Él quiere hacer y dejar que Él viva por medio de ti, entonces Él va a poner Su vida eterna en ti y Él vivirá en una manera que expresa Su vida eterna por medio de ti y Él traerá fruto para eternidad por medio de ti para que tus tesoros estén en el Cielo. (Lc12:33) Si estás viviendo la clase de vida eterna, tú tendrás amigos en el Reino (Lc16:9) y Jesús te dirá, “Venid, benditos de Mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque Tuve hambre, y Me disteis de comer; Tuve sed, y Me disteis de beber; Fui forastero, y Me recogisteis; Estuve desnudo, y Me cubristeis; Enfermo, y Me visitasteis, en la cárcel, y vinisteis a Mí… De cierto Os digo, que en cuanto lo hicisteis a uno de estos Mis hermanos más pequeños, a Mí lo hicisteis.” (Mt25:34-36,40) Porque tú estás viviendo para los santos, tú estás viviendo para el Reino y esa es la clase de vida eterna que está de acuerdo con la escritura: ¡Para que todo aquel que en Mí cree, tenga vida eterna! (Jn3:15)

 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por Su vida. (Rom5:10) Muchos que se llaman “cristianos” creen que hemos estado salvos por la muerte de Cristo. La verdad es que hemos estado reconciliados a Dios por Su muerte para que podamos ser salvos por Su vida – que es la eterna clase de vida. Y esa es la vida que Cristo vive en nosotros. Su muerte no nos salva a menos que recibamos Su vida y es solamente si Él vive Su clase de vida eterna en nosotros que nosotros podamos realmente ser salvos. Pues, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a Sí Mismo por mí.” (Gál 2:20) Si Cristo está viviendo Su vida en mí entonces es Su vida eterna que permanece en mí – y es en Su vida eterna que yo estoy “sentado en los lugares Celestiales en Cristo Jesús.” (Efe2:6) Y es por Su vida eterna que Él está viviendo en mí, que me está salvando y me está dirigiendo a inmortalidad. Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en Su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y vida eterna. (1Jn5:20)

¿Estás tú crucificado con Cristo? ¿Está Cristo verdaderamente viviendo Su vida por medio de ti, y así la vida que vives no es tu propia pero es Cristo en ti, tu esperanza de gloria, (Col 1:27) que como Él es así eres tú en este mundo? (1Jn4:17) En ese caso y solamente en ese caso estás tú “salvo” pues, Este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; El que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas yo les he escrito a ustedes... para que sepan que tienen vida eterna. (1Jn 5:11-13) Si tú tienes vida eterna vívela en tal manera que puedas llegar a inmortalidad. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida para Cristo... para poder ganar a Cristo, y ser hallado en Él... si, en alguna manera puedo llegar a la resurrección de entre los muertos. (Fil 3:7-11) La clase de vida que tú vives en Cristo es vida eterna pero la recompensa que tú recibes por vivir la vida de Cristo hasta el final – “¡esa es inmortalidad!”

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